
Me levanto por la mañana, un vaso con agua. Me veo en el espejo, me miro a los ojos y ahí estás tu. Cada día, te saludo, te sonrío. Te extraño. Eres parte de mi día, de mis rutinas, de mi vida. Vives en mi.
En un reflejo infinito, generación tras generación, nos vamos contando historias de vida, costumbres, ideas, deseos, sueños… y vamos escribiendo nuestras vidas, individuales y conjuntas. Dejamos sellos, marcas, rasgos… Somos parte de todo. Somos uno y somos diferentes. Y, así, juntos e individualmente, como en una danza invisible, creamos el presente y sembramos el futuro. Nos llenamos de cariño, de lecciones y aprendizajes, de alguna que otra lágrima, más de una discusión, y ¡cómo no!, de sonrisas y carcajadas.
Es la vida. Celebrar a papá, celebrar a mamá, es celebrar la vida. Creo que no se puede hablar de uno sin hablar del otro.
Están a nuestro lado cuando damos el primer paso, cuando decimos la primera palabra, cuando nos caemos…. nos muestran el camino y crecemos juntos: vivimos.
Padre, Papá, Aita, Papi…
Gracias






Cada vez que veo estas fotos tengo un recuerdo tan bonito de esa primera foto en familia que nos hiciste, de esa dulzura que desprendes y de esa profesionalidad…desde entonces en todos nuestros acontecimientos importantes estás tu. Gracias Sandra por aparecer ese día en la habitación del hospital y enamorarnos.
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